Mañana es otro día! 

Ya van 24 días desde que Maria vino a darse un paseito por la isla. Y ayer, no fue de mis mejores días. De hecho no había tenido un día así todavía. Estaba bastante irritada con todo, pero especialmente con la bendita comunicación. Tratar de coordinar una mudanza, vender un carro y todos los trámites que conlleva irme de PR es un verdadero dolor de cabeza si no logras comunicarte con quien te tienes que comunicar y si te toma 2 horas en llegar a donde generalmente llegarías en 30 min. Y obviamente añadiéndole todos los demás factores que están afectando al resto de la isla. La verdad es que por lo que esta pasando nuestra gente y la isla, esta del cará’…

Salir a la calle es como jugar Rush Hour en el nivel 100 y colgarte cada vez. Los mosquitos tienen un “fatal attraction” conmigo, porque aunque seamos 10 personas afuera, solo me pican a mi! Con el calor que hizo hoy, y lo mucho que sudé empacando cajas, no había cubito de agua que pudiera quitarme lo adoba’ que me sentía.
Ayer mi única meta, era poder terminar el día sin enredarme a bofetá’ con misma. Hoy vi todo lo que sucede a nuestro alrededor con ojos de frustración y cansancio. Hoy no estaba pa’ escuchar ni un “PR se levanta”. Soy humana, y hoy me sentí frustrada y cansada ante todo lo que sucede y ante nada de lo que se hace. 

Nosotros (mi adorado tormento, mis hijas de 4 patas y yo) ya tenemos fecha de salida por razones que ya antes les mencioné, pero no se crean que eso lo facilita todo. Irse es difícil de por sí, y más duro el golpe cuando es durante el momento más difícil del país. Irnos a sabiendas de que familiares y amistades seguirán en estas condiciones y que uno no puede hacer nada al respecto, pues es desesperante. 

Pero como hoy es otro día, ya me siento mejor. Y para no perder el humor, a continuación una lista de las cosas que María me dejó:

1.Me he certificado buscando cosas en la oscuridad(el que me conoce sabe que soy pésima buscando y que ni la luz me salvaba para encontrar las cosas) 

2.Aprendi a usar la misma toalla más de una semana, y hacer un back-to-back de un set de ropa 2 días consecutivos. 

3.Ya mismo puedo hacerme trenzas en las piernas. No se ustedes, pero si antes se me olvidaba afeitarme, ahora eso ni pasa por mis pensamientos.

4.En 3 semanas, me he comido 35lbs de pan Sobao; las que no me he comido en todo un año.

5.Ya tengo experiencia durmiendo en todo tipo superficies con tal de buscar un vientito que me refresque.

6.Mi pelo parece que le vendió el alma a los hippies y quiere convertirse en dreads.

7.Me levanto a horas de la mañana (4/5am)nunca antes vistas.

8.Matar mosquitos es mi nuevo cardio y lavar la ropa a mano me tiene los brazos más peposos que cuando entrenaba.

9.Aprendí a bañarme con agua fría ya que hasta el calentador solar se lo llevó María.

10.Maria me dejó los “sugar cravings” en high y me como una cantidad exagerada de munchies como si no hubiera mañana. 

En fin, hoy reflexioné sobre la importancia de aceptar la imperfección de ser humanos. Hay que abrir espacio para las emociones reales y dejar que fluyan, aunque a veces no sean las más positivas. Si no fuera por los días difíciles, no sabriamos lo que son los días buenos. Así que acepta tus emociones y suéltalas al universo. Quéjate y llora si es necesario, y luego sigue caminando. Nadie puede decirte como sentirte o cómo procesar tus propias situaciones, cada quien es dueño de su propio camino. Mañana es otro día, una nueva oportunidad para vivir, ser agradecido e intentarlo otra vez!

*L 

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